viernes, 1 de abril de 2022

CUIDADO CON EL CIBERBULLYN

 

¿Qué es Ciberbullying o Ciberacoso? Definición.....



Si bien no existe una única definición de ciberbullying, este se produce cuando niños, adolescentes o adultos emplean dispositivos digitales, como smartphones u ordenadores, redes sociales u otras plataformas digitales para intimidar, amenazar y acosar de manera agresiva o intimidatoria a alguien, normalmente un igual de su entorno cercano (compañeros de clase, compañeros de trabajo, personas dentro de un círculo de amigos, etc.).

El ciberacoso se produce a lo largo del tiempo e incluye (pero no se limita a): mensajes de texto, mensajes instantáneos, imágenes, vídeos, correos electrónicos malos, desagradables o amenazantes que se envían directamente a una persona a través de un teléfono móvil o Internet.

Habitualmente, cuando hablamos de ciberbullying y ciberacoso, nos referimos a aquel que se produce entre menores, pero los adultos también pueden sufrirlo en diferentes grados y cuando este se produce en el ámbito laboral, hablamos de mobbing o bullying laboral.

Características del Ciberacoso

Hay una serie de características que nos ayudarán a comprender mejor que entraña el ciberacoso (o acaso digital):

  • Hay un desequilibrio de poder entre las víctimas del ciberacoso y sus agresores (pueden ser desigualdades físicas, psicológicas o sociales o combinaciones de las tres).
  • Es intencional, es decir, el acosador o acosadores saben que están haciendo daño y quieren hacerlo.
  • No es puntual, sino que se mantiene en el tiempo, repitiéndose cada día.
  • Cuando se produce entre menores, suele producirse en grupo.
  • Acosador y víctima suelen ser conocidos o moverse en el mismo círculo. En el caso de menores, es muy habitual que estén en la misma clase.
  • Donde más se produce y reproduce el ciberbullying es en redes sociales, especialmente cuando hablamos de menores, aunque los adultos también lo sufren en ellas.
  • Los ataques se basan en insultos, humillaciones, difusión de falsos rumores, difusión de imágenes o vídeos privados (en ocasiones de contenido íntimo), etc.
  • Causa daño psicológico en las víctimas.
  • El ciberacoso es percibido como anónimo, lo que puede ayudar a disminuir la empatía que siente quien está participando en este tipo de comportamientos de acoso hacia las víctimas.
  • Los jóvenes que experimentan el acoso cibernético son menos capaces de defenderse fácilmente o escapar del mismo, especialmente porque hay un número infinito de seguidores potenciales del acoso en línea.

Consecuencias del ciberbullying

Las consecuencias del ciberbullying nunca son buenas, especialmente en aquellas personas más vulnerables, aunque cualquiera puede verse afectado negativamente por estas prácticas, sobre todo aquellas que implican la exposición pública de contenido privado e íntimo de la víctima.

A continuación vemos algunas de estas consecuencias que el ciberacoso puede tener en sus víctimas.

La sociedad actual se basa en la tecnología. A menudo es difícil, o imposible, evitar el uso de Internet, correo electrónico o aplicaciones de redes sociales todos los días por motivos laborales, escolares o personales. Pero las personas que han lidiado con el acoso en línea pueden sentir ansiedad y estrés cuando tienen que hacer estas actividades ordinarias. Esta angustia puede disminuir el rendimiento en la escuela o el trabajo.

El acoso grave o persistente puede contribuir a la depresión, pensamientos suicidas e incluso intentos de suicidio.

Las personas que han experimentado abuso en línea dicen que puede tener serias consecuencias para su bienestar. Esto puede perjudicar su autoestima, muchas temen por sus vidas, y otras tienen miedo de abandonar su hogar.

De hecho, el ciberacoso puede tener un impacto devastador en los adolescentes vulnerables que pueden terminar quitándose la vida. Los niños que son acosados ​​en línea tienen tres veces más probabilidades de contemplar el suicidio.

¿Cómo detectar el Ciberacoso?

El primer paso hacia la prevención del ciberbullying es saber detectarlo, especialmente cuando las víctimas son niños o adolescentes.

En casos de acoso digital a menores, si ese menor es el acosador, podemos detectarlo estando atentos a los siguientes aspectos en el comportamiento del menor:

  • Necesidad imperiosa de dominar a otros; les gusta valerse de la fuerza física
  • Bajo rendimiento académico
  • Impulsividad y baja tolerancia a la frustración
  • Dificultades para asumir y cumplir la normativa
  • Una actitud de mayor tendencia hacia la violencia y el uso de los medios violentos
  • Poca empatía hacia las víctimas de agresiones y una opinión relativamente positiva de sí mismo. En los chicos se da un modelo de reacción agresiva combinado con la fortaleza física
  • Las relaciones con los adultos suelen darse de manera agresiva
  • Son protagonistas tanto de agresiones proactivas (deliberadas con la finalidad de conseguir un objetivo) como reactivas (defensivas ante el hecho de ser provocados).

Las manifestaciones en niños y adolescentes víctimas de acoso digital son:

  • Cambios en sus hábitos:
    • En el uso de dispositivos móviles o de Internet
    • De asistencia a clase
    • Por ausencia en actividades hasta ese momento preferidas
    • En altibajos en los tiempos de estudio y en el rendimiento del trabajo escolar
    • Variaciones en sus actividades de ocio habituales
    • Regularidad en la cantidad de comida y maneras de comer
    • Por permutas en los grupos de iguales, en ocasiones antagónicos
    • En relación con los adultos, en cuanto a la frecuencia y dependencia de ellos
    • En cuanto a su capacidad de concentración y de mantenimiento de su atención
    • Por modificación de sus costumbres de ocupación de su tiempo libre
    • En estados de humor
  • Cambios en el estado de ánimo:
    • Fundamentalmente en el humor
    • Momentos de tristeza y/o apatía e indiferencia
    • En actitudes de relajación y tensión, incluso de reacción agresiva inusual
    • Excesivas reservas en la comunicación.
  • Cambios en su red social:
    • Intercambios extraños de red social y/o por repentina pobreza, ausencia de amistades y de relaciones sociales
    • Falta de defensa ante supuestas bromas públicas u observaciones públicas, inocuas aparentemente a ojos de los adultos
    • Miedo u oposición a salir de casa.
  • Cambios físicos o en sus pertenencias:
    • En su lenguaje corporal ante determinadas presencias: hombros encorvados, cabeza gacha, falta de contacto en ojos, rechazo de la presencia pública…
    • En la ocupación de espacios escolares: cercanía a adultos, miedo a recreos, ocupación de rincones, paredes y espacios protegidos y controlables visualmente…
    • De ocultamiento especial cuando se comunica por Internet o móvil
    • Explosiones agresivas momentáneas
    • Manifestaciones de enfermedad o dolencias frecuentes
    • Pérdida y/o deterioro de pertenencias físicas, lesiones físicas frecuentes sin explicación razonable.
  • Cambios somáticos:
    • Aumento o pérdida de peso rápido derivados de cambios en el comportamiento ante la comida: falta de apetito o comidas compulsivas
    • Mareos frecuentes con síntomas no comunes
    • Dolor de cabeza o estómago que no ocasionan despertares nocturnos, pero que impiden realizar actividades normales como ir al colegio.

Ciberbullying ¿cómo prevenirlo?

Afortunadamente, existen soluciones para poner freno al ciberbullying. Así, a la pregunta de cómo evitarlo podemos responder con la aplicación de medidas técnicas, educativas y físicas.

Medidas de formación

Es necesario un conocimiento por parte de alumnos, padres y profesores sobre estos casos de acoso y cómo deben actuar.

Los alumnos deben saber cómo responder afirmativamente ante un caso de ciberacoso. Los padres y profesores deben conocer los protocolos existentes en caso de que se produzca esta situación.

Dentro de estas medidas están:

  • Hablar, tratar, escenificar y debatir la naturaleza, riesgos, gestión y consecuencias de estos casos en el transcurso escolar, en las clases, entre alumnado y profesorado.
  • Adoptar metodologías como el análisis de casos, el rolplay, las técnicas narrativas, como medios que faciliten esa inserción en la formación del alumnado por parte del profesorado en sus clases.

Medidas organizativas

Dentro de las medidas organizativas están:

  • Organizar el centro escolar contra el ciberbullying, creando un grupo de personas que trabajen contra el acoso.
  • Contar con profesores con conocimientos que canalicen y faciliten la información y el funcionamiento técnico de mecanismos y dispositivos.
  • Disponer de sistemas anónimos y seguros de comunicación de los casos.
  • Contar con estructuras estables entre el alumnado que se ocupe de ayudar en esos casos.

Gestión adecuada de casos

Para ello, deben aplicarse medidas como:

  • Protocolos previamente establecidos y coordinados en la comunidad educativa entre los centros y las familias.
  • Información y formación al profesorado, familias y alumnado de una correcta gestión de las emociones en el espacio virtual.
  • La adopción de códigos online correctos y hábitos de buenas prácticas.
  • Entrenamiento en practicar la coherencia con ejercicios de paralelismo entre las actuaciones de la vida virtual y las de la vida real (trasladar a la vida virtual consejos de la vida real como el «no hables con extraños»).
  • Pautas educativas de reacción, el qué hacer y qué no hacer cuando se produzca ciberacoso escolar, tanto por parte del alumnado como de sus familias.
  • Desconfiar de las habilidades e iniciativas personales para manejar esas situaciones.
  • Búsqueda de ayuda en los adultos o en los iguales capacitados o dispuestos a ello para ayudar a gestionar estos casos.
  • Mejorar el conocimiento por parte del personal sanitario para que sean capaces de realizar un diagnóstico precoz.

Evitar el riesgo

Las medidas a adoptar para evitar el riesgo de ciberbullying o ciberacoso son:

  • Implementar acciones que dificulten que a los menores lleguen personas con esas intenciones, que pasan por educar al menor en lo que tiene que ver con la gestión de la comunicación, de sus datos personales, imagen e intimidad; que sepa reaccionar (qué no hacer) y a quién acudir cuando hay una sospecha de que eso pudiera estar pasando.
  • Que conozca los riesgos de las prácticas adictivas online y de la filiación a comunidades de riesgo.
  • Utilizar mecanismos físicos y técnicos en la red y en los aparatos para dificultar el acceso fácil al menor.
  • Identificar y perseguir a las personas que buscan estas situaciones.

Búsqueda de ayuda

Las medidas a adoptar para buscar ayuda son:

  • La elaboración de una red en la comunidad escolar que haga tareas preventivas contra el ciberbullying, fomentando cibermentores o equipos de ayuda entre el propio alumnado.
  • Reuniones de familias que aborden estos temas.
  • Asesoramiento en instancias superiores o de fuera de la escuela.
  • Apoyo logístico y asesoramiento técnico en los casos que lo requieran.


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